miércoles, 21 de octubre de 2015

Revolución francesa

Michel Vovelle, en una de sus obras clásicas, Introducción a la Historia de la Revolución francesa (Barcelona: Crítica, 1984), recuerda que el objetivo último de la Revolución era la destrucción del feudalismo. En 1789 el mundo campesino representaba el 85% de la población francesa y la coyuntura económica sufría el agobiador ritmo de las escasez de granos, dando inicio a la crisis de subsistencia y relegando a un segundo plano la  importancia de la naciente industria. El sistema social reflejaba en su conjunto el peso de los privilegios de la aristocracia, que acumulaba el 30% de la tierra, mantenía los pesados tributos feudales, controlaba recursos como la fuerza hidraúlica, los molinos, los hornos, etc. y detentaba el derecho de justicia sobre los campesinos de sus tierras.


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